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Day Five: Another Day in Paris


Una de las cosas mas increíbles que ocurren cuando viajas es que se te abre la mente. Por un momento vuelves a ser un niño mirando el mundo con asombro y curiosidad. Así me sentí cuando vi la torre Eiffel por primera vez. Finalmente tenia de frente aquel monumento con el que tanto había soñado y estaba que me desbordaba de la emoción. Allí nos quedamos mirando la torre por unos buenos minutos, embelesadas y pellizcándonos para asegurarnos que aquello no era todo un sueño. Fue una vista magnifica, tanto así que te roba el aliento. 


Como se trataba de la ciudad del amor, caminando al frente de la torre nos paro una pareja. La mujer se secaba unas lagrimas de las mejillas pero venia adornada con una sonrisa iluminada. Rápidamente nos contó su historia de como habían llegado allí y como el le había pedido matrimonio justo bajo de la torre. Querían una foto juntos para recordar el momento, nosotras se la tomamos y quedamos sonrientes con aquella energía contagiosa. 

Nuestra caminata nos llevo por la Seine que en este momento estaba sobrellena. Compramos taquillas para subir en un ferry y ver la ciudad desde su hermoso rio. Abordo el ferry, nos paramos en el balcón para disfrutar de toda la vista de la Torre de Eiffel, la estatua de la libertad, el Petit Palais y el Grand Palais, el Louvre, El Museé D'Orsay y todos lo puentes que adornan el cuerpo de agua de la ciudad (puente Alejandro III y el puente de los candados entre otros).

One of the most incredible things that happen to you when you travel is that your mind opens. For a moment, you go back to being a child looking at the world with wonder and curiosity. That is how I felt when I saw the Eiffel Tower for the first time. Finally, the monument with which I had spent countless nights dreaming was right in front of me and I was overflowing with emotion. We stayed there, in front of the tower, for some minutes, enchanted by the view and pinching ourselves to make sure that this was not all just a dream.

Since we are talking about the city of love, walking in front of the tower, a couple stopped us. The woman dried some tears from her cheeks but she came adorned with an illuminating smile. She quickly told us the story of how they'd gotten here and how he had proposed to her right underneath the tower. They wanted a picture to remember the moment, which we gladly took. We were left smiling with that contagious energy of happiness. 

Our walk that morning took us to the Seine, which in this moment was overflowing. We bought some tickets and boarded a ferry to see the city from its beautiful river. On the ferry, we stood on the balcony to get the best view of the Eiffel Tower, the statue of liberty, the Petit Palais, the Grand Palais, the Louvre, the Musée d'Orsay and all of the bridges that adorn this body of water (the Alexander the III bridge and the bridge of locks amongst others). 










Puente Alejandro III 

Puente de los Candados 
Al bajar, continuamos nuestra caminata. Pasamos por el puente de los candados rodeadas de deseos encerrados, sus llaves arrojadas a la profundidad del rio con la esperanza de hacerlos realidad.

Próximamente, nos fuimos a almorzar cerca del Museo de Orsay, nuestra próxima visita. Almorzamos italiano, una berenjena a la parmesana con baguette y agua. Energías recargadas, entramos a la vieja estación de tren que ahora es el hogar de innumerables Manets, Monets, Degas e inclusive algunos cuadros de Van Gogh y esculturas de Rodin. Allí pasamos gran parte de la tarde hasta que nos vimos forzadas a salir por el inhospitable horario del museo.

When we got off the ferry, we continued our walk. We stopped by the locks bridge and were surrounded by wishes locked into the structure, their keys thrown into the depths of the river in the hopes of making them come true. 

Next up, we wen to have lunch near the Orsay Museum, our next visit. Our lunch that say was Italian,  a parmesan eggplant with water and baguette toast. Our energies recharged, we entered the old train station that was now the home of countless Manets, Monets, Degas and even a few paintings by Van Gogh and sculptures by Rodin. There, we spent the majority of the afternoon until we were forced to leave by the inhospitable closing hours of the museum. 



Museé D'Orsay 






Al salir del museo, tomamos el metro de regreso a nuestro hostal. El BVJ quedaba cerca del Sacre Coeur así que nos refrescamos un poco y comenzamos la caminata. Caminamos hasta ser sorprendidas por la hermosa estructura del Sagrado Corazon. Subimos los escalones hasta la cima y cuando ya íbamos llegando escuchamos una melodía familiar. Se trataba de la canción "Someone like You" de Adele. Para un par de puertorriqueñas que han pasado los últimos días luchando con el francés, escuchar palabras en un idioma familiar fue como si nos dieran una taza de chocolate caliente en el medio de un crudo invierno. En las escaleras del Sacre Coer, con Paris de fondo, había un hombre tocando la guitarra y cantando nuestras canciones favoritas. Se llamaba Nick y era un francés que por alguna razón cantaba en ingles, con poco acento, de pelo rubio y una voz melodica y confortante. Allí nos sentamos, rodeadas de extraños de dios sabe que partes del mundo, escuchando a Nick que sin saberlo nos hizo la noche con su concierto al aire libre en uno de los sitios mas mágicos de todo nuestro viaje. El tiempo se nos fue sin darnos cuenta, perdidas en la vista de la ciudad y la música. La noche cayo poco a poco alrededor de nosotras, tirando una manta de estrellas sobre la escena. La brisa se llevaba nuestras voces mientras cantábamos al son de todas las canciones y nos perdíamos en Paris. De repente, nos dimos cuenta que la basilica pronto cerraría, que habíamos estado sentadas en aquellos escalones por varias horas y que quizás deberíamos entrar en el Sacre Coeur para verlo por dentro y cumplir nuestro propósito allá arriba. Fue difícil desprendernos de la manta mágica de la guitarra de Nick pero nos propusimos escuchar una canción mas y entonces subir.  

Entramos a la basilica y exploramos aquel hermoso templo. Al salir, entramos en el pequeño pueblo de Montmatre escondido en la altitud de la ciudad. Parecía resguardado de toda la acción  y ajetreo de Paris. En la pequeña plaza habían artistas con sus caballetes, pintando cuadros de los edificios del pueblo, luces alumbraban el area guindando de un poste al otro. Paramos en un restaurante a comer nuevamente comida italiana. En nuestra mesa había una pequeña vela que nos daba un poco de calor en aquella noche fría. Recuerdo que hablamos de perros y mascotas, la comida estaba riquísima y al final nos trajeron un moose de chocolate que realmente es uno de los postres más deliciosos que he probado. También recuerdo que nuestro mesero hablaba español. Esa noche, parecía que Paris quería que nos sintiéramos en casa. 

Al terminar de comer, salimos a caminar, mirando desde la cima del pueblo hacia la ciudad, buscando ver la torre Eiffel iluminada en la noche. Era difícil verla, ya que algunos edificios y arboles la tapaban pero conseguimos subirnos en una verja y finalmente verla prendida con la bandera francesa. 

De regreso a las escaleras del Sacre Coeur, vimos que nuestro amigo Nick todavía andaba tocando allí. Bajamos las escaleras y regresamos al nuestro cuarto en el hostal impregnadas de la magia de esta hermosa ciudad. 

When we left the museum, we took a train back to our hostel. The  BVJ was near the Sacre Coeur so we freshened up and began our walk. We walked until we were surprised by the incredible structure of the Sacre Coeur. We climbed the steps to the top and when we were almost there, we heard a familiar melody. It was the song "Someone like You" by Adele. For a pair of puertorican girls who had spent the past few days battling with french, hearing words in a familiar language was like getting a mug of hot chocolate on a cold winter day. On the steps of the Sacre Coeur, with Paris shinning in the background, there was a man playing the guitar and singing our favorite songs. His name was Nick, he was a french man that for some reason was singing in english, with little accent, blond hair and a melodic and comforting voice. There we sat, surrounded by strangers from god knows where, listening to Nick, who, without knowing it, made our night with his outdoor concert in one of the most magical places of our trip. Time passed without us noticing, lost in the sight of the city and music. Night fell slowly around us, throwing a blanket of stars over the scene. The wind took our voices as we sang along to all of the songs and got lost in Paris. Suddenly, we realized the basilica would soon be closed, that we'd been sitting there for a couple of hours and that maybe we should enter the Sacre Coeur and fulfill our purpose there. It was hard to leave the magical spell of Nick's guitar but we settled on listening to one more song and then going up. 

We entered the basilica and explored the inside of the temple. When we came out we walked through the small town of Montmartre, hidden in the altitud of the city. It seemed like it was guarded from the busy fast paced lives of the city. In the center, there were artists with easels making paintings of the town's buildings, with lights hung from light post to light post. We stopped at a restaurant to eat, once again Italian food. On our table, there was small candle that warmed us a bit from the cold night's air. I remember we talked about dogs and pets, the food was delicious and when we were done, they brought us the most delicious chocolate moose I have ever tried. I also remember our waiter spoke Spanish. That night, it seemed like Paris wanted us to feel at home. 

When we finished eating, we continued walking thorough the town, looking out to the city trying to find the Eiffel Tower. It was hard to see her since there were buildings and trees that covered the view but we found we could climb a railing and finally get the view of the illuminated tower with the french flag. 

Back on the stairs of the Sacre Coeur, we saw that our friend Nick was still  playing. We walked down and returned to our hostel room full of the magic of this beautiful city. 




Sacre Cour 



Atracciones del día: 

-Torre Eiffel 
-Musée d'Orsay 
-Puente Alejandrino III 
-Puente de los Candados 
-Estatua de la Libertad
-Sacre Coeur 
-Montmatre 

Para Comer: 

-Restaurante cerca de Musée d'Orsay 
-Restaurante en Montmatre 

DÍA CUATRO<-----¡Sigue la aventura!----->DÍA SEIS 

Con amor siempre, 

Laiana Isabel

Attractions of the Day: 

-Eiffel Tower 
-Musée d'Orsay 
-Alexander III Bridge 
-Bridge of Locks 
-Statue of Liberty 
-Sacre Coeur 
-Montmatre 

To Eat: 

-Restaurante near the Musée d'Orsay 
-Restaurant in Montmatre 

DAY FOUR<-----Follow the adventure----->DAY SIX 

With love always, 

Laiana Isabel 

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