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La Aldea



La montaña de la luna 
Capitulo 4- La aldea 

Anastasia era una mujer testaruda, sumamente inteligente. Liberada por haber crecido en el exilio lo que también le permitía existir sin la gobernación de opiniones populares. Al  igual que su hermana, no sabia de reglas ni parámetros sociales. Respondía al instinto y se conducía por el mundo con el conocimiento de sus extensas lecturas. De pequeñas, a las Fleur les encantaba jugar por el lodo, rodando por la montaña en días lluviosos. Estaban tan aclimatadas a la suciedad que habían desarrollado una resistencia a la enfermedad y solo lograban adquirir algún catarro bobo de vez en cuando. Supieron que eran las Fleur por que un dia hallaron una roca en la parte trasera de su pequeña casucha que tenia el nombre inscrito.

Eran distintas en apariencia y personalidad. Anastasia gobernaba su mundo con sus ideas académicas, siempre buscándole razón a la vida. Casandra por el otro lado se mantenía firme en que no había razón de nada. Reinaba su mundo con pasión y delicadeza, y observaba su entorno aceptándolo tal y como lo veía sin cuestionar realidad alguna. De ahí yacían la mayoría de los encontronazos entre las dos gemelas tan violentamente opuestas en genio. Cuando Anastasia se desesperaba con calculaciones matemáticas, Casandra emprendía acción sin meditación previa arriesgando la vida de las tropas con la pura justificación de la intuición. Anastasia arremataba en contra de ella pero se veía derrotada cuando el plan aparentemente imprudente salía victorioso. Igualmente ocurría cuando Anastasia pasaba incansables horas inundada en formulas que le cortaban la paciencia a Casandra. 

Eran complementarias dentro de su contraste claroscuro repentino. 

La aldea Alcon fue uno de los primeros descubrimientos de las hermanas fuera de su burbuja de niñez. Toparon con el pequeño pueblo un día que la curiosidad las llevo a extraviarse por la jungla hasta llegar a un precipicio. Desde allí, agachadas tras los troncos de gigantes centenarios, observaron asombradas las estructuras iluminadas de la aldea. Eran casas de proporción similar a la de ellas. Podían escuchar a lo lejos el sonido de una melodía rítmica como jamás habían escuchado antes.  Bajaron por el barranco como arañas, aquellas niñas de unos diez años cada una. Toda la aldea estaba en la plaza central participando de algún tipo de celebración que le proporciono a las hermanas la cubertura perfecta para difuminarse entre la multitud sin atraer atención alguna. Una caminando hacia una dirección y la otro en dirección opuesta,  observando a las personas bailarines que acaparaban el mismo centro de la plaza en un estruendo de música y baile. Casandra paro entre la multitud, asomada hasta la primera fila, hipnotizada con el espectáculo, brincando agitada por las ganas de unirse a la danza. 

Anastasia se seguía difuminando por aquella multitud mirando a los espectadores con asombro. Hipnotizada a su vez por aquella reunión, no se dio cuenta de un par de ojos que la observaban a lo lejos. Ella andaba fabricando un perfil para estas criaturas tan parecidas a ella misma. La mayoría eran personas altas, tanto así que ella solo les llegaba hasta las cadera y se preguntaba por que era tan pequeña. Pensaba que le gustaría ser igual de alta ya que le parecía que estas personas tenían una ventaja, podían ver las cosas mejor, alcanzar ramas mas altas… Llevaban un atuendo construido mesuradamente de colores monótonos casi como un uniforme. Tenían los pelos peinados y acicalados, y llevaban las caras pintadas. Dentro del estruendo de la celebración, Anastasia se quedo mesmerizada observando una de estas altas criaturas en particular. Lo miraba por que lo encontraba distinto a ella aunque similar e igual de alto que el resto. A ella jamás le había crecido pelo en la cara pero esta criatura llevaba la cara cubierta en una larga melena que le rodeaba los labios. Tenia los ojos negros como la noche, observo ella. Le paso la mirada como si lo escaneara. Expresión  severa, pecho plano, caderas delgadas, vestido en un tipo de falda, piernas fuertes, pies, para ella, gigantescos. 

El hombre de la barba pareció sentir la mirada fija de Anastasia por que voltio la cabeza de repente para encontrarse con los ojos claros de aquella niña desnuda. De repente, la tomaron por la mano y se vio jalada hacia la derecha fuera de la multitud, perdiendo vista del hombre de la barba. Se dejo jalar pensando que se trataba de Casandra cuando, mirando a su alrededor no encuentro ningún rastro de su hermana. Las dos eran niñas silenciosas, jamás habían desarrollado el habla y se comunicaban mediante miradas, gestos y sonidos. Así lo hizo en este momento, dándose vueltas y observando con una mirada grave para enfrentar lo que sea que la había jalado. Su mirada tropezó con los ojos brillantes de un niño que se escondía tras las ramas de un árbol. Lo miro fijamente. Se observaron mutuamente por unos largos minutos como animales que intentan descifrar las intenciones del uno con el otro. Finalmente el rompió el silencio: 

“¿Quién eres?” 
Ella lo miro confusa sin saber el significado de aquel sonido ni como responderle. 
“Yo soy Esea. Se que no eres de aquí por que no traes nada puesto.” 

Mientras Anastasia intentaba torpemente comunicarse con este niño extraño, su hermana causaba un escándalo bailando en el centro de la plaza luego de haberse bañado en la pintura que usaban los aldeanos para decorar su rostro. 

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The Mountain of the Moon
Chapter 4- The village 

Anastasia was a stubborn and intelligent woman. Liberated by her growth in exile which also allowed her to exist without the governance of popular opinions. Like her sister, she didn't know of social rules and limitations. She responded to instinct and navigated the world using the knowledge from her extensive readings. As children, the Fleur sisters loved playing in the mud and rolling around the mountain on rainy days. They were so used to the filth that their bodies had grown accustomed to disease and they failed to catch any illness save the occasional common cold. They knew they were the Fleur sisters because one day they discovered a small rock on the back side of their home in which the name was inscribed. 

They were different in appearance and personality. Anastasia governed her life with the knowledge of her academic readings and spent her time always searching for a meaning to life. Cassandra on the other hand was firm on her conviction that there was no reason for anything. She ruled her world with passion and delicacy and she observed her environment accepting its reality. From this contrast grew the majority of their conflicts. When Anastasia lost patience over mathematical calculations, Cassandra marched forwards without previous meditation, risking the lives of the troops with the justification of pure intuition. Anastasia would rage at her sister only to find herself defeated by the success of the mission. The same happened when Anastasia spent hours brooding over formulas that broke her sister's patience. 

They were a complementary contrast of light and shadow. 

The village of Alcon was one of the first discoveries of the sister's childhood. They stumbled upon the small town one day when their curiosity found them lost in a forest at the edge of precipice. There, bent behind ginormous centenaries, they hid and watched the lighted structures of the village. There were houses of proportions similar to theirs. They could hear from the distance the sound of a rhythmic melody like they had never heard before. The two ten year olds climbed down like spiders. The whole village was in the town center participating in some sort of celebration which allowed the sisters to defuse through the crowd without bringing attention to themselves. One walking to the right and the other in the opposite direction, they observed the people that filled the center of the plaza in a roar of music and dance. Cassandra stopped in the midst of the crowd, peeping through until she reached the front row of spectators. She jumped in excitement wanting the join in the rhythm of the dance. 

Anastasia continued to diffuse through, observing the crowd with astonishment. Hypnotized by this tumultuous reunion she didn't notice the pair of eyes that observed her from the distance. She walked around creating a profile for each of these creatures she found so similar to herself. The majority were tall, so much so that she only reached their hips and she wondered why she was so small. She thought she would like to be just as tall because it seemed to her that these people had an advantage, they could see more of the world, reach higher branches... They were all dressed in a humbly constructed, color monotone uniform. Their faces were painted and they wore their hair brushed back. In the midst of the commotion Anastasia became mesmerized by one of these creatures in particular. She stared because she found him different to her even though he was the same and just as tall as the rest. She had never had hair on her face but this creature's face was covered in long locks that surrounded his mouth. His eyes were dark as the night, she observed. She watched as though she were scanning him. Severe expression, flat chest, thin hips, dressed in a sort of skirt, strong legs, feet, for her, gigantic. 

The bearded man must have felt Anastasia's fixed stare because he turned suddenly to find the light gaze of this small and nude girl. Out of no where she was pulled from the crowd. Thinking it was Cassandra she allowed herself to be taken into a clearing. Looking around her she realized that her sister was no in sight. They were both silent children, her and Casandra, and they had never developed a language so they communicated through sounds and gestures. She resorted to her instinct and turned around looking carefully around her for whatever had pulled her. Her gaze stumbled on the eyes of a boy standing in the shadows behind a tree. They stared at one another like animals trying to decipher the intentions of one another. Finally he broke the silence: 

"Who are you?" 
She looked at him confused, not knowing the meaning of the sounds he made. 
"I am Esea. I know you are not from here because you have nothing on." 

While Anastasia clumsily tried communicate with this stranger, her sister caused a scandal in the plaza as she joined the dance having bathed herself in the decorative facial paint of these people. 

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