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El Orfanato



La montaña de la luna
Capítulo 3- El Orfanato 

Los soldados que pelearon en la revolución en el lado de las Fleur eran hombres jóvenes y huérfanos. En sus horas de soledad y estudio Anastasia había descubierto un orfanato que existía a solo unas millas de su rancho. El orfanato lo dirigía un señor gordo y barbudo, parecido a papá Noel, con la excepción de su genio aterrador.
Le llamaban Doctor, por su afán de tener un titulo aunque no le correspondiera, y se escondían al oír las pisadas que, de tanto terror, habían agudizado sus oídos para reconocerlas aunque estuvieran en el otro lado del edificio. Doctor dirigía el orfanato como si fuera la milicia y los niños sus tropas. La rutina consistía de levantarse a las cuatro de la mañana, vestirse en uniformes planchados, bien abotonados, con el pelo peinado con una baba que endurecía los pelos y los dejaba pegados a la cabeza. Luego comenzaba la inspección corporal a las cuatro y media. La inspección corporal era como una cita medica privada todas las mañanas. Habían cuatro doctores asignados para conducir las inspecciones y uno de ellos era Doctor. Los niños rogaban todas las mañanas que no les tocara inspeccionarse con su despiadado dictador. Uno por uno entraban a las salas. Adentro, el personal que los estuviera evaluando los sentaba en una camilla y comenzaba tomando datos básicos con un estetoscopio: signos vitales, respiración y presión. Luego comenzaba un breve cuestionario. 

“Has ido al baño últimamente?”

“Te has sentido enfermo en las ultimas 24 horas?”

“Que comiste de desayuno, almuerzo y cena ayer?”

Por un momento permanecían en silencio con solo el sonido del lápiz raspando el papel del examen. Cuando el examinador subiera la cabeza era tiempo de quitarse el uniforme. Aquí eran evaluados desnudos y los examinadores les recorrían el cuerpo en búsqueda de picadas, alergias, o erupciones. Finalmente le aplicaban una crema en el obligo que cambiaba de color si se habían envuelto en relaciones intimas en las últimas 24 horas. Era leyenda en la escuela que la única vez que la crema había cambiado de color fue en el obligo de un adolecente llamado José. La leyenda decía que antes de José la crema nunca había cambiado color y el examinador había estado tan sorprendido que le limpio el obligo y le aplico la crema nuevamente. Cuando le reporto a Doctor el estado medico de este alumno, José fue citado a la oficina de Doctor. En cuanto entro a la oficina a las tres de la tarde en un miércoles nublado lo agarraron dos hombres que lo esperaban en la puerta. Doctor le arranco los pantalones de un manotazo y en un movimiento efémero de tres segundos le corto la protuberancia y así lo arrastraron por el pasillo hacia la enfermería.

El orfanato contaba con mas de quinientos niños lo cual hacia que esta rutina de la mañana se tardara hasta las siete. Para las siete y quince ya tenían que estar todos listos para recibir su breve desayuno que usualmente consistía de pan viejo y avena fría. Aquel que llegara tarde, aunque fuera por unos segundos, no comía. Tenían exactamente quince minutos para comer y luego treinta para vestirse en ropa de trabajo y llegar a las ocho en punto a sus estaciones para comenzar el día laboral. Trabajaban de ocho de la mañana a las dos de la tarde sin parar. A las dos almorzaban un caldo de habichuelas y continuaban trabajando desde las dos y media hasta las nueve de la noche. La cena usualmente era muy similar al desayuno. Digo “usualmente” por que en pocas ocasiones estas comidas simplemente no existían. Las luces se apagaban a las nueva y quince y a las cuatro comenzaba todo de nuevo.

En los años de la revolución, Anastasia descubrió que el orfanato apoyaba el lado que se oponía a las fuerzas monárquicas que intentaban apoderarse de la montaña. Así, planeo persuadir a Doctor a darle soldados para la batalla con el argumento de que ella también estaba en contra de los monarcas y buscaba establecer paz y orden. No se le izo fácil. Doctor se le rio en la cara al escuchar aquel plan que venia de una “mujer irracional” y Anastasia se vio forzada a usar hechizos para controlarlo y apoderarse de los niños del orfanato. Entre ellos estaba Nicolás que observaba asombrado como su mundo cambiaba de las reglas rígidas que había seguido toda su vida y a la vez caía perdidamente enfatuado por aquella mujer misteriosa que le alborotaba los días con ejercicios y entrenamientos que nunca había intentado antes. Anastasia se aprovecho de que todos los niños estaban acostumbrados a amanecer a las cuatro y organizo una rutina nueva basada en ese tiempo. Además de entrenarlos, les enseños todo sobre la historia, el comienzo de la revolución y las fuerza opuestas. La vida mejoro significativamente en aquel orfanato donde Doctor ahora se pasaba dormido bajo un hechizo que requería que Anastasia le pasara una poción en su bebida todas las mañanas.


Por los próximos meses, así pasaron los días de Anastasia, entre estudios en el rancho y entrenamientos en el orfanato, mientras Casandra andaba perdida por los bosques en su trance amoroso y Nicolás caía cada día mas hondo en las aguas de la perdición donde solo Anastasia lo podía rescatar.

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The Mountain of the Moon
Chapter 3- The Orphanage 

The soldiers that fought in the revolution in the side of the Fleur sisters were young orphans. In her hours of solitude and study, Anastasia had discovered an orphanage that was just a few miles away from her home. The orphanage was run by a large and hairy man that sort of resembled Santa Claus if it wasn't for his terrifying ego. They called him Doctor, because of his whim to hold a title he didn't deserve, and the sound of his footsteps were enough to send the boys running into the nearest hiding place. Doctor managed the orphanage as though it was a military camp and all of the children were his troops. The routine consisted of waking up every day at four in the morning, getting ready in dutifully ironed uniforms, perfectly buttoned and combing their hair properly with a goo that made the strands hard and kept them stuck to the boy's heads. At half past four, the corporal inspection began. Corporal inspection was like having a mandated private medical visit every day. There were four doctors assigned to conduct these inspections and one of them was Doctor. All the orphans prayed every morning that they wouldn't have to conduct their appointment with their ungodly dictator. One by one they entered the examination rooms. Inside, the evaluating personal would sit them down on a stretcher and begin taking basic notes with a stethoscope: vital signs, respiration, and blood pressure. Then, they began a brief questionnaire: 

"Have you been to the bathroom lately?" 

"Have you felt sickly in the last twenty-four hours?" 

"What did you eat for breakfast, lunch and dinner yesterday?" 

For a moment there was a silence that was only broken by the scratching sound of the doctor's pencil as it danced through their fact sheet. When the doctor lifted their head it was time to undue their uniform. In this phase they were quickly evaluated naked, the doctors would inspect their entire bodies in search of bug bites, acne or rashes. Finally they applied a special cream on the examinees belly button. The cream would change color if any of the boys had engaged in intimate relationships within the last twenty-four hours. It was a legend in the school that the only time that the cream had changed color was on the belly button of an  adolescent boy named John. The legend says that before John, the cream had never changed color and the doctor was so surprised that he wiped it off and applied it again to double check the results. When this particular child's medical status was reported to Doctor, John was requested in the office. As soon as he entered Doctor's office at three in the afternoon on a cloudy Wednesday, two large men grabbed him by the arms. Doctor ripped off his pants and in an ephemeral moment of about three seconds, he cut the protuberance in the boys body clean off. John was then dragged through the hallways into the infirmary. 

The orphanage was home to five hundred children which caused this morning routine to last until about seven in the morning. At seven fifteen everyone had to be ready once more to receive a brief breakfast that usually consisted of old bread and cold porridge. Anyone who arrived late, even by  couple of seconds, simply didn't eat. They had exactly fifteen minutes to eat and then thirty to be dressed in work clothes and arrive at their assigned stations at exactly eight o'clock. At this time the labor day began. They worked from eight to two in the afternoon without stopping. At two they had a bean soup for lunch and continued working from half past two to nine in the night.  Dinner was usually very similar to breakfast. I say "usually" because every now and again, these meals simply didn't exist. The lights were turned off at nine fifteen and at four everything began again. 

In the years of the revolution, Anastasia discovered that the orphanage supported the side opposing to the monarchies that attempted to gain power over the mountain. With this discovery, she tried to persuade doctor to give her soldiers to fight. She argued that she was also against the monarchs and that she wanted to establish peace and order. It didn't go as smoothly as she thought. Doctor laughed in her face when he heard the plan that came from an "irrational woman" and Anastasia was forced to use spells on him to gain control of the children in the orphanage. Amongst these children was Nicholas who observed, surprised at how his world began to change from the rigid rules he had followed all his life and at the same time fell completely infatuated by the mysterious woman that shook all of his days with strange trainings and exercises he had never tried before. Anastasia took advantage of the fact that all of the orphans were used to waking up at four and she organized a new routine based around this time. Other than train them, she also thought them everything about history, the reasons for the start of the revolution and the opposing forces. Life improved significantly in that orphanage where Doctor now spent his days snoozing away under a spell that Anastasia slipped in his drink every morning. 

For the next couple of months, thats how Anastasia passed her days, between studies in her home and trainings at the orphanage. All the while Cassandra wandered through forests under her romantic trance and Nicolas fell every day further into the waters of perdition from whence only Anastasia would be able to save him. 

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